Diana Aviles.
75942.
Posmodernismo.
Un tema que encierra todo.
Lo primero que debemos preguntarnos es si existe la llamada Posmdoernidad y, en caso afirmativo, cual es su significado. ¿Es un concepto o una practica?, ¿una cuestion de estilo local?, ¿un nuevo periodo?, ¿una fase economica? ¿Cuales son sus formas, sus efectos, su lugar? ¿Estamos en verdad mas alla de la era moderna, y en una epoca (digamos) postindustrial?
Rosalind Krauss y Douglas Crip definen el posmodernismo como una ruptura en el campo estetico del modernismo. Gregory Ulmer y Edward Said se ocupan del «objeto de la poscritica» y de la politica de la interpretacion. Frederic Jameson y Jean Baudrillard particularizan el momento posmoderno como un modo nuevo, «esquizofrenico», de espacio y tiempo. Otros, entre los que se encuentran Craig Owens y Kenneth Frampton, enmarcan su origen en el declive de los mitos modernos del progreso y la superioridad. Todos los criticos, excepto Jurgen Habermas, comparten una conviccion: el proyecto de la modernidad es ya profundamente problematico. La posmodernidad significa un salto hacia un nuevo contexto: quedan lejos las ingenuas pretensiones de exactitud, de predicción que anunciaba la modernidad. Al crepúsculo de la razón sin tasa le sucede la emoción con sus límites difusos.El psicoanálisis apuntó hace más de un siglo los orígenes numinosos del ser humano: sujeto poseedor de inconsciente.
El carácter ficcional de la realidad es un tema interesante y que se acopla bien al tema de este ensayo y que apart tiene algo que ver con artes visuales.
La reconfiguración del arte como paradigma de la postmodernidad, como su clave hermenéutica, con el importante avance que para la filosofía significa el salir del estrecho ámbito en que permanecía recluida por el paradigma cientificista aceptado y canonizado por la tradición moderna.
La expansión de las categorías estéticas proporciona el único paradigma posible en las nuevas condiciones de nuestro trato con la realidad. Mi opinión es que nuestra concepción -postmoderna- de la realidad, nuestra se ha vuelto, en un sentido elemental, estética.
Si mencionamos un momento postmoderno, cameos en cuenta de cómo el devenir de los movimientos artísticos jamás ha sido indiferente o ajeno a la marcha y desarrollo de las ideas.
Hay que realizar un enfoque holístico que se encuentre también abierto a las consideraciones societales y políticas que asume la obra de arte, y a fenómenos como la producción industrial de la conciencia, de lo que hoy a partir de la revolución informática puede definirse como la construcción discursiva y mediática de la realidad.
El uso de la expresión "estetización generalizada" está relacionada con la interpretación que sostiene que en la "postmodernidad" el concepto de objeto o proceso (artistic) acentúa su propia presencia, ya sea bajo diferentes modos de inserción en la vida cotidiana o mediante la reelaboración de los conceptos de fenómeno artístico y experiencia estética; lo cual antes caía fuera de los cánones de la institucionalidad artística y de la consideración estética tradicional. Hoy los fenómenos artísticos marcan una presencia ineludible y, lo que es fundamental, se convierten en los nuevos objetos de nuestra reflexión. A partir de este paradigma surge la necesidad de reformular, desde la estética filosófica o meta-estética, tanto el lenguaje como la índole de toda investigación filosófica.
En este sentido, "estetización generalizada" se convierte en el marco y en el punto de arranque de análisis estéticos que, pretendiendo dar cuenta de nuestro presente y no simplemente acomodar las producciones y las experiencias actuales a esquemas conceptuales previos de una estética mejor o peor interpretada, deben dejar de lado, para poder cumplir su objetivo, categorías y formulaciones ya caducas en lo teórico pero que siguen existiendo en los discursos e incluso prevaleciendo en el gusto estético común. Es así como la estética ya no aparece como una disciplina emplazada de modo periférico en la cartografía de la organización del saber y en la enseñanza de las humanidades.
La estética entiende a la filosofía como creatividad y, en consecuencia, el pensamiento contemporáneo expresa sus inquietudes considerando el arte (objetual o conceptual) como origen y germen de sus reflexiones.
Se dice que la posmodernidad no puede definirse como una época que sigue a la modernidad. Se puede mencionar que está contenida en ella, en la época moderna, pero de manera oculta. No es un metarrelato que propone una nueva manera de organizar al mundo. Por el contrario, la teoría posmoderna supone el fin de los grandes relatos y significa una actitud espiritual diferente ante todas las ideas. El primero de los grandes metarrelatos fue la Ilustración, que propuso sepultar el oscurantismo que lo precedía y lograr la emancipación de la humanidad a través de la ciencia; el Idealismo prometía esa emancipación por conducto de la teología del espíritu; el Marxismo buscaba la solución a través de la revolución del proletariado; el Capitalismo, por medio del capital, y la era tecnológica, por medio de la sociedad de información.
Todos estos modelos totalitarios han sido probados en diferentes épocas, pero siempre operaron con el inconveniente de que eran excluyentes uno del otro. Los sistemas basados en un Estado fuerte y proteccionista se contradicen esencialmente con los que proponen al liberalismo, a las leyes de la oferta y la demanda, como fundamento.
La gran lección del siglo XX fue la desaparición de los regímenes estatistas. Atestiguamos la caída del muro de Berlín, el desmoronamiento de la Unión Soviética y el fracaso económico de los países que pretendieron manejarse con un régimen de gran Estado. El mercado fue el gran triunfador, y bajo sus reglas se inició el siglo XXI.
Sin embargo, la teoría posmodernista sustenta la ruptura de las viejas exigencias de unidad y de sujeción a dicha unidad con el argumento de una nueva orientación emotiva, que constituye un fenómeno totalmente nuevo. Asegura el paso inminente a la pluralidad y confirma la idea de que la felicidad y el bienestar del ser humano pueden obtenerse mediante la diversidad en todos los ámbitos. La pluralidad no se puede colocar en una serie única ni entenderse en una unidad sistemática.
Asistimos en la actualidad a un estado de “recalentamiento cultural” en el que los cimientos mismos de lo que, desde finales del siglo XIX venimos llamando “el mundo moderno”, se han visto resquebrajados, víctima de su propia deconstrucción; como lo demuestran las profundas transformaciones que en los últimos años ha venido sufriendo nuestra forma de organización social y, con ella, nuestra manera de entender el mundo a las puertas de lo que, parece ser, una “nueva modernidad”; acaso la continuidad de un proyecto inconcluso hecho, tenemos que reconocerlo, con los jirones de un universo roto bajo nuestros pies. Situación que viene enmarcada, sin lugar a dudas, y como lo demuestran las actuales tendencias, por la cosmopolización de un mundo que, más que una “pequeño pueblo”, ha devenido en una enorme y compleja “gran ciudad” donde la informática, los media y, por supuesto, la imagen, cobra un papel fundamental.
Los problemas estéticos no son asuntos periféricos de la vida colectiva, sino que se han convertido en un proceso social que gobierna la producción y consumo de objetos, la publicidad y la cultura. Así, pues, los medios de comunicación y la "cultura" de los medios de comunicación determinan cambios ideológicos y sociales.
Ahora bien, al señalar que la interpretación de la evolución de las ideas que los objetos artísticos nos comunican o sugieren tiene el estatuto de síntomas de determinadas sensibilidades o situaciones histórico-sociológicas propias de la comunidad que las realizó, quiero comentar que en esta evolución -de los productos artísticos con sus resonancias filosóficas y espirituales- es posible leer la sensibilidad de un época o, si se quiere, la condición psicológica de la humanidad en una situación dada. Los cambios de sensibilidad, según mostraré, se reflejan en las variaciones de estilo, los que no son (y no pueden ser) arbitrarios o accidentales, sino más bien han de hallarse en conexión regular con los cambios que se verifican en la constitución psico-espiritual de la humanidad, cambios que se reflejan en la historia de los mitos, del inconsciente colectivo, de las religiones, de los sistemas filosóficos, de las instituciones de la sociedad occidental. De este modo, cuando se haya descubierto esa conexión regular, la historia de la sensibilidad artística vendrá a situarse en el mismo estatus de la historia comparada de las religiones, la historia de la filosofía o de las instituciones, dando cuenta de las grandes encrucijadas de la psicología de la humanidad en un período histórico determinado. Así, por ejemplo, un estudio del estilo gótico ha de contribuir a desentrañar la historia del "alma" humana, de su sensibilidad y de las formas en que se manifiesta.Por ello es necesario entender la lógica o discurso subyacente a los objetos o manifestaciones artísticas, sean estos cuadros, diseños de moda, obras arquitectónicas, etc. Baste para ello sólo mencionar las connotaciones ideológicas de la transformación estética de los espacios urbanos. La interpretación y valoración de las ideas que estos objetos (como "residuos de una arqueología futurista", o "restos fósiles de imágenes a la deriva") nos transmiten, son síntomas, documentos y señales histórico-sociológicas de la comunidad que las realizó.Para terminar con este ensayo que habla de diversos temas que encierra la posmodernidad, en mi opinion, cada epoca tiene su posmodernismo, es algo que nunca pasa de moda, porque cada epoca edifica pensamiemtos diferentes y asi, la posmodernidad tendra lugar en cualquier momento de esta existencia.
Diana Aviles.
75942.
lunes, 24 de noviembre de 2008
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